MAG. LUIS SIME POMA
Las relaciones sociales son la base de la convivencia, este término nos remite a la co-existencia entre iguales, a la formación de vínculos que fortalecen o debilitan a la sociedad.
Todos los seres humanos somos diferentes, cada uno posee diversas características que lo hace único e irrepetible. Algunos son altos, otros son bajos, blancos, morenos, apiñonados, rubios, trigueños, etc.
Fernando Savater no lo pudo haber dicho mejor, sin duda sería estupendo ser iguales, iguales en oportunidades al nacer, en oportunidades para crecer, desarrollarnos, vivir plenamente, pero no somos ni tenemos que empeñarnos en serlo.
Aun en nuestra individualidad, llegamos a ser iguales, pues todos estamos propensos a compartir los mismos sentimientos: alegría, tristeza, enojo, miedo a la ridiculización, la muerte, etc.
Cuando lleguemos ante un grupo, no debemos sentirnos superiores sino por el contrario tener el tacto necesario para poder compartir lo que conocemos, para poder relacionarnos con los alumnos.
Acertadamente, Van Manen ha definido en cuatro las características del tacto pedagógico. Primero, es la actitud de no considerarnos indispensables y el centro de atención o permanencia de las cosas. En segundo lugar, “tocar a alguien” pudiendo ser suave o firme y decidió. En tercer lugar, debe ser inesperado a situaciones educativas. Por último, deben ser ideas gobernadas por el sentimiento.
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